Irak, Siria

La historia del Daesh (ISIS)

Hemos traducido al castellano los súbtitulos de un vídeo elaborado por la televisión digital turca “TRT World” titulado “The history of Daesh (ISIS)” que insertamos al final de este texto. Lo hemos hecho porque nos parece que tiene la virtud de explicar en 6 minutos la evolución de este grupo desde su origen irakí, evolución que consideramos fundamental que conozca la opinión pública. Agradecemos la colaboración del KEM-MOC en la edición del subtitulado y la publicación en su canal de vídeo.

Como se ha insistido en aclarar por parte de activistas civiles muchas veces, y por la prensa en menos ocasiones, el gobierno de Asad liberó a muchos islamistas de sus prisiones en 2011 y 2012. Muchos de ellos se convirtieron en líderes importantes de los principales grupos yihadistas, entre ellos los líderes de Ahrar Ash-sham y Jaysh al-Islam y muchos de los líderes de Al Qaeda, o pasarían a formar parte finalmente del Daesh (ISIS).

También insertamos un vídeo de la videoconferencia organizada en Zaragoza con motivo de las jornadas “Ciudades en Pie de Paz. No a la guerra” en la que el periodista y arabista, Javier Martín, delegado de la agencia EFE para el norte de África, habla también de ese proceso de conformación del ISIS tal como lo detalla en su libro “Estado Islámico. Geopolítica del Caos”, donde también se evidencia la implicación del régimen de Asad en el reforzamiento de las opciones islamistas fundamentalistas violentas. Lo hacemos en el minuto preciso en el que se hace alusión a este tema, aunque toda la videoconferencia merece la pena ser visualizada.

En 2013, viendo que en los años precedentes esa acción de liberar a presos islamistas fundamentalistas de las cárceles ha funcionado en su estrategia de debilitar a los rebeldes, al crearles un nuevo frente, Asad repite la maniobra:

2013 Asad libera presos

Siria

En Siria, las vidas civiles no importan

LEILA AL SHAMI: “In Syria, Civilian Lives Don’t Matter”, Marzo de 2017

Publicado originalmente en ’Hummus For Thought’ (Joey Husseini Ayoub Ed.):

In Syria, Civilian Lives Don’t Matter

Traducción: Antimilitaristes-MOC València para insumissia


Desde la llegada de Trump al poder se ha producido una importante escalada en la intervención estadounidense en Siria, supuestamente para derrotar al ISIS.

Los Estados Unidos ya tienen cientos de efectivos de sus Fuerzas Especiales luchando en el terreno junto a las Fuerzas Democráticas de Siria y les dan respaldo con centenares de ataques aéreos. Ahora se ha desplegado una unidad de artillería de los Marines y se planea enviar más tropas de tierra.

Desde principios de este año hay informes diarios de civiles muertos durante los bombardeos estadounidenses contra pueblos y ciudades sirias. Algunos han dado lugar a matanzas en gran escala. El 16 de marzo, más de 40 civiles murieron, incluyendo niños, y más de 100 resultaron heridos en el pueblo de Al Jina, cerca de Alepo, cuando un ataque aéreo de Estados Unidos alcanzó la mezquita de Omar Ibn al-Khattab mientras la gente estaba allí reunida para la oración de la tarde.

Los Estados Unidos inicialmente negaron que el ataque estuviera dirigido contra una mezquita, afirmando que mató a militantes de Al Qaeda en una reunión. Esta afirmación fue respaldada por una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. “No tenemos ninguna duda de que los ataques aéreos de Estados Unidos iban dirigidos contra los terroristas,” según Maria Zakharova.

Activistas y personas sobre el terreno refutaban estas declaraciones mientras los voluntarios de protección civil de los Cascos Blancos trabajaban día y noche para sacar a las víctimas de los escombros. Las investigaciones sobre fuentes de dominio público, de Bellingcat, confirmaron que el lugar del ataque era de hecho una mezquita y publicaron fotos de fragmentos de misiles estadounidenses.

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Voluntarios de los Cascos Blancos buscan víctimas atrapadas por los bombardeos estadounidenses en Al Jina, Alepo

Unos días más tarde, el 22 de marzo, un ataque aéreo estadounidense alcanzó una escuela en Mansoura, Raqa. Hasta 100 familias desplazadas de Alepo estaban refugiadas en la escuela en ese momento. Según los informes, más de 150 personas murieron, en su mayoría mujeres y niños.

Las víctimas civiles de la Guerra de Trump Contra el Terror no se circunscriben a Siria. En Iraq los EE.UU. están en alianza con milicias kurdas e iraquíes para expulsar al ISIS de Mosul. La semana pasada un ataque aéreo estadounidense alcanzó tres edificios, masacrando a más de 200 civiles. Muchos permanecieron atrapados bajo los escombros durante días sin esperanza de rescate. En Yemen, en enero, un chapucero ataque de EE.UU. contra militantes de Al Qaeda finalizó con la muerte de decenas de civiles en un pueblo de Al Bayda. A principios de este mes, un helicóptero Apache mató al menos 42 refugiados somalíes al atacar un bote en la costa de Yemen. Estados Unidos está interviniendo en el Yemen en apoyo de la coalición liderada por Arabia Saudita, ella misma responsable de crímenes de guerra.

Al mismo tiempo que Trump intesifica la guerra contra el ISIS, hay noticias de que su administración está tratando de modificar las actuales normas de combate, posiblemente para incorporar menores restricciones para las bajas civiles. Ciertamente, las víctimas de esta Guerra contra el terror superan con creces el número de víctimas causadas por el terrorismo mismo.

Según Airwars, que está vigilando los ataques aéreos de la coalición anti-ISIS en Siria e Iraq, 370 civiles murieron en la primera semana de marzo solamente. Airwars afirma también que enero fue el mes más mortífero para los civiles en Siria e Irak desde que comenzaron los ataques aéreos de la coalición, con un incremento de los bombardeos del 68 por ciento desde diciembre. Los miembros activos de la coalición también incluyen a Reino Unido, Bélgica, Francia, Dinamarca y Australia. Sin embargo, sólo EE.UU. realizó 502 ataques en Siria en enero, frente a 11 llevados a cabo por los otros miembros. En total, desde que la coalición interviene en Siria e Iraq, el número de civiles muertos es 2.715, resultado del lanzamiento de 72.771 bombas y misiles. Funcionarios estadounidenses han admitido incluso el uso de munición de uranio empobrecido, que pueden causar cáncer y malformaciones congénitas graves a las generaciones venideras.

El aspecto más notable de esta masacre de civiles a gran escala es el mortífero silencio de la comunidad mundial. La ’izquierda antiguerra’ sólo parece preocupada por las hipotéticas intervenciones que puedan dirigirse contra el tirano Bashar Al Assad, en lugar de las intervenciones reales que están destruyendo la vida de miles de inocentes. Assad, responsable de la mayoría de muertes de civiles en Siria, de centros de tortura a escala industrial y de gasear hasta la muerte a familias enteras mientras dormían, se presenta como el salvador de los males que ha causado, mientras que sus oponentes son mostrados en su totalidad como militantes yihadistas.

Esta ’izquierda’ ha adoptado sin reservas la narrativa de la ’Guerra contra el Terror’, promovida primero por el propio Assad, de una manera que avergonzaría a los neocons. No es sorprendente que el mundo a menudo vea a los refugiados sirios como potenciales terroristas cuando tales entendidos arguyen lo mismo, impidiendo la solidaridad con las víctimas del terror de estado. Algunos de estos llamados ’progresistas’ prefieren gastar su tiempo calumniando a los cooperantes que rescatan a las víctimas en lugar de denunciar los crímenes de guerra de EE.UU. y las incursiones imperiales. Algunos de ellos son los mismos que promovieron la candidatura de Trump para la presidencia como la opción supuestamente ’anti-intervencionista’.

“Estados Unidos está atacando bastiones de ISIS’”, a los medios de comunicación les gusta contarnos. Sin embargo, decenas de miles de civiles permanecen atrapados en Raqa bajo la brutal ocupación de ISIS. Alrededor de 400.000 están bajo asedio en Mosul, entre ellos unos pocos miles de militantes del ISIS, y los alimentos y suministros de agua se están agotando. No sólo están en riesgo de que las bombas destrocen sus vidas, sino que muchos temen las represalias de las milicias recién llegadas, que podrían ver a los civiles como simpatizantes del ISIS.

El terrorismo no será ser derrotado por las bombas extranjeras. Cada civil asesinado únicamente produce más ira, dolor y desesperación y alimenta la narrativa que grupos como el ISIS desean promover. Numerosos países intervienen ahora en el campo de batalla sirio, contribuyendo a la matanza en gran escala. Los activistas contra la guerra deben exigir la salida de todas las fuerzas extranjeras y que los autores de crímenes de guerra rindan cuentas.

Irak, Siria

Ciudades en Pie de Paz. No a la guerra. Bagdad, Atocha, Alepo…

Hace 14 años salimos a la calle para decir no a una guerra criminal, como todas, pero aún más absurda y estúpida, y que finalmente decidirían lanzar un 20 de marzo. Hoy, de hecho, pagamos la sinrazón de aquella guerra en Irak: así lo comprobamos un funesto 11 de marzo aquí mismo, pero las consecuencias continúan más allá de las violentas repercusiones que tuvo en nuestra propia sociedad: los años de guerra, las dinámicas de ocupación de aquel país, las prácticas abusivas en represión y torturas, etc. Pero, además de la delicada situación en Irak, no se puede entender el terrorismo brutal del ISIS, cuyas raíces brotaron allí, sin volver la vista atrás: Sí, sin esa guerra y sin esa ocupación, quizá no existiría el ISIS y, si existiera, su papel sería mucho menor y con menos incidencia. La guerra no es solo un crimen. A menudo, abre más frentes, genera mucho sufrimiento y en vez de ‘resolver’ los conflictos, los agranda, amplifica y enquista.

Los antecedentes de estas guerras de Siria e Irak son lastres procedentes de las tres guerras del Golfo: primero la de Irán-Irak en 1980-88, luego la de Irak entre 1992 y 1993, en la que  participa una fuerza multinacional en la que se incluye España, e impone  un cruel embargo a su población, y la última la 3ª Guerra del Golfo en Irak en 2003, en la que una coalición  anglo-estadounidense invade Irak y desmantela su Estado, con el  apoyo y consentimiento tácito de la UE (explícito en el caso de España), y con el objetivo prioritario de hacerse con su riqueza petrolífera, como en su momento denunciamos, y luego se ha demostrado. Mientras, otros intereses económicos eran, y siguen siendo, gestionados más discretamente por gobiernos occidentales, como el español, a traves de guerras esparcidas por toda África, en muchas de las cuales tiene situada la mayoría de sus misiones internacionales el ejército español. Un continente de donde surgen luego los flujos migratorios que tan atrozmente despreciamos y maltratamos en ese otro muro de la frontera sur europea. Y una zona, la de Oriente próximo, a la que el estado español ha vendido, y vende armas, lo que contribuye a convirtirlo en el 7º exportador mundial en ese ámbito.

Hace 6 años nos volcamos en las plazas para expresar  nuestra indignación por la crisis económica, y la gestión que se hizo de ella: socializando costes, privatizando beneficios. Y por la  deslegitimación progresiva de un sistema político que parece gobernar para el mantenimiento de los privilegios de unos pocos mientras se desentiende del sufrimiento de muchas y muchos. En aquél mismo momento, los jóvenes y sectores populares salían a la  calle en el mundo árabe para reivindicar libertades y justicia social: demostraban que esa visión tan paternalista (y, en parte, racista y colonial) según la cuál en los países árabes la gente quería y necesitaba  regímenes fuertes para  garantizar el orden, aún a costa de la limitación de derechos y libertades, era falsa: en Túnez, en Egipto, en Yemen, en Siria, en Bahrein, etc. mucha gente salió a la calle para exigir otro trato y más futuro. En una palabra, “karama”, dignidad. Sin duda, la lucha por la justicia y la libertad es un proceso largo: esas  revoluciones ni terminaron ni se concretaron, pero existieron, empoderaron a mucha gente y permitieron pensar en otros futuros posibles.

Pero aquella esperanza de cambio amenazaba intereses muy poderosos cuyos representantes se pusieron en marcha desde el primer momento para ahogar el sueño de las plazas y las calles. La situación más dramática, sin duda, se ha producido en Siria, tras las primeras protestas pacíficas que arrancaron el 15 de marzo de 2011: la brutal represión del gobierno de Al-Asad sobre la población, la militarización del conflicto, las interferencias de las potencias regionales y mundiales (movidas por sus propios intereses, no por solidaridad) han llevado al país a una devastación absoluta y a una crisis humanitaria sin precedentes en los últimos años. Hay que poner fin a la barbarie, cesar los bombardeos y los exterminios, exigir responsabilidades por todos los crímenes y vulneraciones de derechos humanos cometidos, sin excepción, y afrontar una difícil pero inevitable transición hacia una Siria libre y en paz.

Las poblaciones civiles de la zona en su inmensa mayoría han reaccionado de forma pacífica ante  estas agresiones. Ni siquiera la situación de ataques continuados y  deliberados contra civiles, la miseria material y espiritual por tantas  guerras y la humillación constante dentro y fuera de sus países han  quebrado su determinación a resistir en pie de paz, y necesitan nuestro  apoyo material y moral para seguir haciéndolo.

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*(Las Palmas de Gran Canaria, e Iruña, se movilizaron el día 10, Barcelona y Madrid lo hacen el 18)


    
Hace un año nos manifestábamos, como hemos recordado hace poco, contra una Europa insolidaria que participa en guerras, fomenta el militarismo, apoya a regímenes impresentables, hace negocios con dictadores y  criminales y que, luego, ante la llamada de las personas que buscan refugio… les cierra las puertas, subcontrata a países sin ninguna garantía democrática la vigilancia de sus fronteras y practica una auténtica guerra de frontera, a cuyo amparo crece el discurso xenófobo de la extrema derecha, aupada por la llegada de Trump a la Casa Blanca. Una guerra de frontera que vulnera los derechos   de la gente más desposeida  y, a la vez, impulsa una deriva autoritaria que amenaza las libertades de todas y todos. Europa debe afrontar sus responsabilidades y garantizar un derecho de asilo del que se benefició hace décadas. Y debe trabajar seriamente en la superación de los conflictos que generan tantas y tantas personas desplazadas internas y externas sin rumbo, y algunas finalmente refugiadas, cuyo número es el que, en ese caso, debería aumentar. 
    
Hoy, volvemos a salir a la  calle.
    

Para exigir dignidad. Más y mejor democracia, no menos.

Para combatir la islamofobia y exigir plenos derechos y libertades para tod@s.

Para criticar que los medios  de comunicación imponen la desinformación, en el mejor de  los casos, o la contrainformación, en la mayoría de ellos.

Para exigir paz. Basta de guerras absurdas y  criminales. Basta de invertir en gasto militar. Basta de un comercio de armas lucrativamente criminal.  Rechazamos y denunciamos ferias de armas como el “Salón Internacional de Tecnología en Seguridad y Defensa-HOMSEC”, que se celebra nuevamente este mes de marzo en Madrid.

Para mostrar solidaridad con las personas, sociedades y pueblos que reclaman su dignidad y respeto.

Para solidarizarnos con la población civil de toda la zona que sufre en las distintas guerras y con los objetivos iniciales de la revolución en Siria que deseamos para todos los pueblos: justicia y libertad.

Para denunciar que países de la UE bombardeen y den cobertura a ataques contra la población civil iraquí y siria, entre ellos el  nuestro.

Para  reclamar el fin de la impunidad y que el régimen de Al-Asad, sus aliados y las potencias internacionales, EEUU y Rusia, así como Israel, Arabia Saudí o Irán, sean condenados por sus crímenes contra la población.

Convocatorias para el domingo 12 de marzo

Elche

Elche

Valencia

Valencia

Zaragoza

Zgz12M