«“La guerra siempre vuelve a casa” o sobre la continuidad de la violencia sexual en la guerra y en la paz…» (“War always returns home” or on the continuity of sexual violence in war and in peace…) es un artículo que nos envía Stasha Zajovic (Staša Zajović), activista de Mujeres de Negro de Belgrado, de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la Guerra, que publicaremos en castellano en tres entregas estos días previos al 8M gracias a la colaboración Sinfo Fernández Navarro de vocesdelmundoes.com. En esta primera entrega Stasha realiza un resumen de la totalidad del artículo y luego aborda la cuestión de la vinculación de las guerras con la violencia sexual, la impunidad de los delitos sexuales tras ellas, así como la cuestión de las expectativas incumplidas, las esperanzas traicionadas, de la Resolución de la ONU «Mujeres, Paz, Seguridad»

Staša Zajović 

“La guerra siempre vuelve a casa” o sobre la continuidad de la violencia sexual en la guerra y en la paz

Resumen

La violencia sexual en las guerras se aborda por lo general como un hecho incidental o un “daño colateral”. La invisibilidad y la impunidad de los crímenes sexuales dominan los acuerdos de paz: la justicia para las víctimas de la violencia sexual (principalmente a través de sanciones y procesamientos) no se ha incluido en los acuerdos de paz. La Resolución 1325 de las Naciones Unidas (Mujeres, Paz, Seguridad, 2000) no supuso ningún avance en cuanto a la participación de las mujeres en los procesos y acuerdos de paz. Las posteriores resoluciones de la ONU sobre la violencia sexual en la guerra no afectaron a la reducción de los delitos sexuales en las zonas de guerra. Los “cascos azules” (los llamados ejércitos humanitarios de la ONU en zonas afectadas por la guerra) gozaban de inmunidad y cometían crímenes sexuales con impunidad. Debido a la presión de las redes feministas, se levantó esa inmunidad hacia los “cascos azules” (2016), pero esto no trajo justicia a las víctimas de crímenes sexuales (Bosnia-Hercegovina, etc.).

Los “cascos azules” (los llamados ejércitos humanitarios de la ONU en zonas afectadas por la guerra) gozaban de inmunidad y cometían crímenes sexuales con impunidad.

La impunidad de los delitos sexuales cometidos durante la guerra continuó en Serbia en los llamados tiempos de paz: La Ley de Víctimas Civiles de la Guerra no reconoce ni distingue a las víctimas del crimen de guerra de violación; los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil para modificar la ley han sido en vano. ¡Antes del Tribunal Especial para Crímenes de Guerra en Serbia, los casos relacionados con el crimen de guerra de violación se procesaban en su mayoría sobre la marcha! El Estado de Serbia utiliza la Resolución 1325 para crear una falsa imagen de “líder en la región” respecto a la aplicación de la R1325 y no reconoce el crimen de guerra de la violación. Guerreros de nombre serbio violaron impunemente en Vukovar, en toda Bosnia-Hercegovina, en Kosovo y, al mismo tiempo, hicieron lo mismo impunemente en Belgrado y en toda Serbia. La guerra está volviendo a casa; tanto durante la guerra como en la paz, hay un aumento, normalización y embrutecimiento de la violencia contra las mujeres en las esferas privadas y públicas, y especialmente la violencia de los participantes en la guerra que sufren de síndrome de estrés postraumático.

La práctica de la impunidad de la violencia y los crímenes de guerra se perpetúan a través de la impunidad en la esfera de la violencia doméstica, el no reconocimiento de las víctimas de los crímenes de violación tanto en la guerra como en la paz.

La práctica de la impunidad de la violencia y los crímenes de guerra se perpetúan a través de la impunidad en la esfera de la violencia doméstica, el no reconocimiento de las víctimas de los crímenes de violación tanto en la guerra como en la paz. Los crímenes sexuales en los llamados tiempos de paz en Serbia señalan inequívocamente la conexión entre la guerra y la violencia sexual de posguerra contra las mujeres -antiguos guerreros, admiradores de los criminales de guerra (casos de Mika Aleksić y D.M. Palma) y actuales abusadores sexuales-, proxenetas en cooperación con el régimen o con la complicidad del mismo se aprovechan de la pobreza de las mujeres para todas las formas de explotación sexual. La violencia sexual contra las mujeres, especialmente si adquiere las dimensiones de un crimen de masas, como está ocurriendo en Serbia, debe ser reconocida como un crimen contra la humanidad y sancionada como un crimen de género.

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La violencia sexual en las guerras: un fenómeno relacionado con ellas

El crimen de guerra de la violación fue y sigue siendo una estrategia de guerra, una estrategia de conquista de territorios, una herramienta de limpieza étnica, un genocidio, pero es principalmente un acto de odio y un crimen contra las mujeres. Sin embargo, según Ronda Copelon, famosa abogada feminista, “la violación ha sido, en muchos conflictos, una herramienta de terror político, pero el objetivo de violar a las mujeres es también desestabilizar a la sociedad en su conjunto”. Las mujeres son el pilar básico del mantenimiento de la comunidad social, no solo en tiempos de guerra, sino aún más en los llamados tiempos de paz”[1].

El crimen de guerra de la violación fue y sigue siendo una estrategia de guerra, una estrategia de conquista de territorios, una herramienta de limpieza étnica, un genocidio, pero es principalmente un acto de odio y un crimen contra las mujeres.

“A pesar de que se trata de una de las formas de violencia más masivas y extendidas, la violación de mujeres en la guerra a lo largo de la historia no ha llamado la atención ni ha causado especial preocupación, ya se trate de un conflicto internacional o interno. La violación fue tratada como un efecto secundario en todos los conflictos y a veces atrajo la atención por intereses geoestratégicos o por razones de ‘diplomacia de guerra’”[2].

Por ejemplo, la violación masiva de mujeres durante la guerra de Bosnia y Herzegovina recibió mucha menos atención como crimen contra las mujeres, pero se trató principalmente en el contexto de la limpieza étnica y/o el genocidio. El Acuerdo de Dayton reconoció los resultados de la limpieza étnica y legalizó la República Srpska resultante de ese y otros crímenes. Sin embargo, el acuerdo no menciona el crimen de guerra de la violación en parte alguna.

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Impunidad de los delitos sexuales: los acuerdos de paz, las resoluciones de la ONU y los “cascos azules” no aportan ni paz ni justicia a las víctimas de los delitos sexuales

.Es evidente que la impunidad de los crímenes sexuales es el precio de la llamada paz y de los acuerdos de paz. Con la celebración de los acuerdos de paz se consigue una tregua, aunque no siempre, entre las partes beligerantes. Sin embargo, el cese del conflicto armado no significa la presencia de la justicia. En los acuerdos de paz no se ha incluido la justicia para las víctimas de la violencia sexual (principalmente a través de sanciones y procesamientos). En algunos de los acuerdos de paz (Uganda y Sudán), se excluyen las sanciones por delitos sexuales porque supondrían una amenaza importante para el proceso de paz; otros argumentaron que el compromiso internacional en nombre de la justicia de género socavaba la paz y la reconciliación. Los delitos sexuales se justifican incluso como parte integrante de la “identidad cultural”, las llamadas costumbres que legitiman la violencia contra las mujeres tanto en la guerra como en la paz.

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Expectativas incumplidas, esperanzas traicionadas de la Resolución de la ONU

El 31 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1325 “Mujeres, Paz, Seguridad”. Era la primera vez que el Consejo de Seguridad de la ONU abogaba por la inclusión de las mujeres en los procesos de paz y en la aplicación de los acuerdos de paz a un nivel tan alto. Al menos esa era la idea de la Resolución 1325, por la que habían luchado muchas activistas por la paz de todo el mundo. La aplicación de la resolución sobre el terreno no tardó en mostrar su verdadera cara -militarista y burocrática-.

En lugar de proteger a las mujeres, en muchas partes del mundo, estas fuerzas militares abusan sexualmente de mujeres y niñas.

Desde el año 2000 la ONU ha aprobado cinco resoluciones (1820, 1888, 1889, 1960 y 2106) relativas a la violación de mujeres en la guerra; incluso se subraya explícitamente “que la violación masiva de mujeres en la guerra pone en peligro la paz mundial” y que este crimen se comete masiva y sistemáticamente contra las mujeres en los conflictos armados en: Afganistán, Siria, Yemen, Myanmar, Libia, Congo…

Después del armisticio en las guerras, las Naciones Unidas envían al llamado ejército humanitario a las zonas de conflicto. En lugar de proteger a las mujeres, en muchas partes del mundo, estas fuerzas militares abusan sexualmente de mujeres y niñas. Los miembros de los “cascos azules” llegaron a Bosnia-Hercegovina en 1995. Se identificaron numerosos casos de explotación sexual, algunos de los miembros fueron devueltos a sus países de origen, pero “ninguno de los policías devueltos fue procesado en su país tras regresar de la misión”[3].

En concreto, algunas de las agencias de la ONU (PNUD) no están haciendo nada sobre el terreno para apoyar a las mujeres víctimas de crímenes de guerra por violación

Así, los miembros de las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU o “cascos azules” gozaron de inmunidad. Varias redes de mujeres por la paz, entre ellas la Red Internacional de Mujeres de Negro, han lanzado una campaña mundial para levantar la inmunidad hacia los “cascos azules y sancionar los delitos sexuales y de otro tipo”[4] . La resolución 2272, adoptada en 2016, califica los delitos sexuales como “inaceptables”, promete “tolerancia cero para todas las formas de explotación y abuso sexual”, con el reconocimiento obligatorio de la “heroica contribución del personal de mantenimiento de la paz”. Anuncia, en el habitual lenguaje burocrático, que “se tomarán medidas de prevención, investigación y responsabilidad de los autores”. En concreto, algunas de las agencias de la ONU (PNUD) no están haciendo nada sobre el terreno para apoyar a las mujeres víctimas de crímenes de guerra por violación: “Cuando llegamos frente al edificio del centro deportivo ‘Partizan’, encontramos un cartel que decía que el PNUD apoya la reconstrucción. Nos quejamos y nos dijeron que no sabían nada de eso…”[5]. ¡Solo gracias a mujeres valientes, víctimas de Foča, se evitó la renovación del polideportivo ‘Partizan’, uno de los lugares donde se cometieron los crímenes sexuales más masivos contra las mujeres en Foča durante la guerra!

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.Imagen destacada de esta entrada: acción «¡Dejen de matar mujeres!» organizada el 6 de diciembre (Día del Feminicidio) de 2021 en la Plaza de la República de Belgrado. En la pancarta se puede leer en serbio «Las mujeres construyen juntas».

La foto es propiedad de Mujeres de Negro y no se puede copiar ni usar para otros fines sin permiso.

Puedes leer la segunda parte de este texto clicando aquí


  1. Ronda Copelon, Surfacing Gender: Re-Engraving Crimes Against Women in Humanitarian Law, S. Hastings  Women’s Laws Journal, Volume 5I, Number 2 (1994)

  2. Ibid.

  3. Olivera Simić, Ratni zločini silovanja–plavi šlemovi (Seksualno zlostavljanje žena i eksploatacija dece od strane mirovnih snaga: Slučaj Bosne i Hercegovine i Demokratske Republike Kongo)

  4. International Conference of Women in Black in Montevideo/Uruguay, 19 -24 August, 2013.

  5. Regional meeting of Women’s Court, Tuzla 10 and 11 June 2021, stated by Halida Konjo Uzunović, President of the Victims of War Association “Foča 92-95” 

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