Dos refugiados que regresaron de Alemania han ‘desaparecido’ en Siria. Al menos uno de los dos había recibido asistencia de retorno del BAMF (Nota de la traducción: Oficina Federal para la Migración y los Refugiados, en sus siglas en alemán, organismo salpicado por un escándalo de corrupción al haberse sabido el año pasado que presuntamente habría admitido sobornos en la tramitación del asilo de personas supuestamente sin derecho al mismo, incluidos, aunque no principalmente, agentes de la seguridad interna siria) . Las desapariciones no son casos aislados, como veremos: muestran cuán problemático es incentivar la salida voluntaria, las consecuencias que puede tener la denegación de la reunificación familiar y a qué se enfrentan las personas refugiadas sirias cuando regresan.

Fuente: https://www.adoptrevolution.org/was-droht-gefluechteten-bei-rueckkehr-nach-syrien/

Traducción Sigmoide/En Pie de Paz

Rusia y otros actores que apoyan al régimen de Asad han afirmado desde hace tiempo que la guerra ha terminado, que las personas refugiadas ya pueden regresar y que ya lo están haciendo en gran número. De hecho, personas refugiadas siguen regresando a Siria, especialmente desde los estados vecinos de Siria, donde la desesperanza económica obliga a muchas a regresar a Siria.

Los refugiados sirios también regresan a Siria desde Alemania, en muchos casos porque tuvieron que renunciar a la esperanza de poner a salvo a sus seres queridos. A una gran proporción de los refugiados se les niega el derecho a la reunificación familiar mediante el endurecimiento de las leyes. En el caso de los refugiados con derecho a la reunificación familiar, ésta fracasa a menudo debido a obstáculos burocráticos. Por lo tanto, algunos regresan por desesperación.

¿Qué amenaza a los sirios cuando regresan a su país?

Un informe reciente de Foreign Policy ilustra la magnitud de la amenaza para quien retorna: dos sirios que regresaron de Alemania han sido encarcelados en Siria por las fuerzas de seguridad del régimen. Ambos querían regresar con sus parejas después de que todos los intentos de traerlas a Alemania habían fracasado. Los familiares de los dos repatriados no han podido hasta ahora saber nada oficial sobre su paradero, pero fueron informados extraoficialmente por intermediarios de que habían sido detenidos. (Un resumen detallado del artículo se puede encontrar en Asyl.net)

La “desaparición” de personas sospechosas por cualquier razón de pertenecer a la oposición es común en Siria, alrededor de 100.000 personas han desaparecido en las cárceles de tortura del régimen desde 2011, miles han sido ejecutadas o han muerto como resultado de la tortura y de condiciones de detención inhumanas. Numerosos informes de las Naciones Unidas, de Amnistía Internacional y de otras organizaciones, que sólo se vinculan aquí a modo de ejemplo, así lo demuestran.

Desaparición, tortura y asesinato

Es polémico que los refugiados sirios que han huido de Siria sean amenazados de persecución cuando regresan simplemente porque han huido. Sin embargo, es indiscutible que la persecución en Siria puede afectar a casi todo el mundo y que los repatriados corren un riesgo especial de ser perseguidos: Cualquiera a quien el régimen de Asad acusa de ser desleal corre el riesgo de ser encarcelado, desaparecido, torturado y asesinado.

Hay pruebas generalizadas de que los repatriados en aeropuertos y pasos fronterizos están sujetos a controles para determinar si figuran en las listas de personas buscadas por los servicios de inteligencia o si tienen otras sospechas de que se niegan a aceptar la acción del Gobierno. Amnistía Internacional ha recibido numerosos informes de que “los controles en los cruces fronterizos de los aeropuertos, las fronteras nacionales y los puestos de control internos sirios suelen estar relacionados con agresiones y detenciones. Las personas detenidas deben temer ser agredidas, incluyendo desapariciones, tortura y posible muerte durante la detención”.

El Centro Austríaco de Investigación y Documentación sobre Países de Origen y Asilo (ACCORD) resume: “Las personas cuyo perfil despierta sospechas (…) corren el riesgo de ser detenidas en régimen de incomunicación y torturadas durante un período prolongado. Se informa de que los repatriados también corren el riesgo de ser detenidos porque sus familiares son buscados por las autoridades, porque no han cumplido el servicio militar, porque proceden de una zona bajo el control de la oposición o porque se les percibe como religiosos debido a su vestimenta conservadora. Otros, según se informa, son encarcelados y maltratados sin ninguna razón en particular, según la arbitrariedad y el abuso de poder generalizados por parte de los funcionarios de seguridad”. ACCORD señala que el riesgo de encarcelamiento puede persistir no sólo inmediatamente durante los controles de entrada, sino también después de la primera entrada.

La Ayuda Suiza para los Refugiados también llega a la siguiente conclusión: “Toda persona que regresa está en peligro. En principio, debe suponerse que cualquier persona que regrese a Siria puede ser detenida y maltratada”.

El gobierno libanés ha informado de que al menos 20 refugiados que han regresado a Siria desde el Líbano han sido asesinados en Siria por fuerzas leales al régimen. En marzo de 2018, el Irish Times informó de cuatro casos de refugiados que habían regresado a Siria desde Europa, desde la propia Siria y desde otros lugares, encarcelados y asesinados. También hay informes de detenciones de personas que regresan de Idlib a regiones controladas por el régimen. Un caso bien conocido es el del sirio-americano Majd Kamalmaz, desaparecido en febrero de 2017 y denunciado por varios medios de comunicación estadounidenses. Fue detenido en un puesto de control durante una visita a Damasco. Kamalmaz había obtenido previamente garantías de que podía viajar a Siria en condiciones de seguridad; no se le consideraba un opositor al régimen.

Se puede suponer que las familias de las personas “desaparecidas” o encarceladas por el régimen de Assad prefieren en la mayoría de los casos no hacerlo público porque temen que ellas mismas sean perseguidas o que sus seres queridos corran un riesgo áun mayor.

¿Asistencia de retorno en los Estados perseguidores?

Los casos de personas refugiadas que han regresado de Alemania y han “desaparecido” en Siria son particularmente explosivos, ya que el Gobierno Federal alemán ha concedido ayuda para el retorno. El Gobierno Federal quiere crear incentivos financieros para que la población refugiada abandone Alemania mediante la concesión de ayudas para el retorno y la puesta en marcha. Estos programas se dirigen en particular a los personas solicitantes de asilo rechazadas, pero cada vez más también a las personas que están tramitando sus procedimientos de asilo o a las personas refugiadas reconocidas y a otras con derecho a protección, incluidas las sirias.

Un importante programa de asistencia para el retorno es el REAG/GARP, organizado por el Gobierno Federal en cooperación con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Es significativo que la OIM no esté dispuesta a apoyar el retorno a Siria. El sitio web returningfromgermany.de afirma que la OIM está “comprometida a permitir que los migrantes retornen en condiciones de seguridad”. Esto no está garantizado actualmente en el caso de Siria. Según la OIM, lo mismo se aplica a Eritrea, Yemen y Libia.

La OIM tiene escrúpulos, ¿el gobierno federal alemán no?

A diferencia de la OIM, el BAMF aparentemente tiene menos escrúpulos y, sin embargo, promueve el retorno a estos países de origen. Los fondos federales y estatales se ponen a disposición para este fin sobre la base del programa REAG/GARP, como puede verse en este folleto del BAMF. Después de que Medico International lo criticara duramente, la Oficina Federal en Twitter se justificó diciendo que no se animaba en absoluto a los sirios a partir hacia Siria, pero que si decidían regresar de forma autónoma, no deberían estar en peor situación que los refugiados de otros países de origen que quisieran regresar.

La argumentación oculta el hecho de que el sistema BAMF, que se basa en el REAG/GARP y el “Starthilfe Plus” complementario, contiene varios elementos que son muy problemáticos para Siria y otros Estados con un riesgo extremo de persecución, tales como incentivos financieros para salir lo antes posible, idealmente antes de que se tome la decisión de asilo.

Además, la afirmación de la Oficina Federal de que no se alienta en absoluto a los sirios a regresar a Siria es dudosa. La denegación de la reunificación familiar y otras restricciones tienen por objeto alentar a las personas refugiadas a regresar. La campaña de carteles “Tu país. Tu futuro. Ahora”, que se dirige a personas refugiadas y migrantes en árabe, muestra, entre otras cosas, la bandera siria. ¿Cómo deben entender esto quienes proceden de Siria, si no es como un estímulo o incluso como una invitación a regresar?

¿Qué significa voluntariamente?

En general, el escepticismo sobre la supuesta naturaleza voluntaria de la cuestión del “retorno voluntario” es apropiado. Esto se aplica en particular a solicitantes de asilo con amenaza de deportación. En la actualidad no es el caso de la comunidad siria, pero se pueden imaginar escenarios en los que las personas afectadas se vean presionadas para que acepten su propio “retorno voluntario”, por ejemplo, por parte de las autoridades de inmigración.

En este contexto, es importante que en el caso de la asistencia de retorno, no sean las propias personas retornadas las que la soliciten. Las autoridades de extranjería y las oficinas de asistencia social tienen derecho a presentar una solicitud. Los centros de asesoramiento en materia de retorno financiados con fondos federales, que por lo general son gestionados por asociaciones de asistencia social (AWO, DRK, Caritas, Diakonie o Paritätische Wohlfahrtsverband), también pueden solicitar fondos para refinanciar los viajes de retorno. Actualmente no se sabe qué institución ha presentado las solicitudes de refinanciación para las personas que ahora han “desaparecido” de Siria.

Según MDR , en 2018 el gobierno federal proporcionó a 373 refugiados sirios apoyo financiero para su regreso voluntario a Siria, con un total de 517,000 euros en 2018.