Transcripción de la intervención de Leila Nachawati en la jornada realizada en Madrid el 8 de diciembre de 2018 por el «Convoy de corazones blancos para liberar a l@s detenid@s siri@s», campaña mundial para liberar a la gente de las prisiones de Asad y de las organizaciones extremistas a las que ha favorecido y con las que colabora el régimen. El objetivo de esta campaña es arrojar luz sobre este extremadamente grave problema humanitario y movilizar a la opinión pública internacional en contra de las prácticas actuales de la autoridad fascista en Siria y de las diversas formas de injusticia, tortura, abuso y liquidación, de las que son objeto decenas de miles de personas presas de conciencia, ciudadan@s inocentes y otr@s desaparecid@s.

Más información sobre lo expuesto en esta jornada se puede encontrar en.

Torturas sistemáticas y ahorcamientos masivos, la realidad ignorada de los presos sirios (artículo en Público.es)

Anwar al-Bunni, cuatro décadas luchando contra la impunidad en Siria (artículo en eldiario.es)


Transcripción de la intervención en castellano (en el audio, con traducción consecutiva al árabe):

La doctora Leila Nachawati va a hablar ahora sobre la situación en las prisiones sirias, desde un punto de vista periodístico.

¿Entonces por qué estamos aquí? Estamos aquí por ellos y por ellas, por los que ya no están, por muchas personas que ya no están, por los que faltan y por los que aún podemos proteger, porque la responsabilidad de proteger es un derecho que se logró, que costó mucho conquistar, la responsabilidad de proteger, como un marco jurídico, y es responsabilidad de toda la sociedad civil proteger estos mecanismos.

Porque la cuestión, y esto lo decimos mucho los que hemos seguido Siria desde el principio, la cuestión es que la impunidad no es local, la impunidad es global (¿cómo se dice impunidad? ¿Impunidad? Sí, el concepto impunidad?) La impunity no es local, es global, en un concepto global y si se pierde, lo perdemos todos y todas como comunidad global, no lo pierden solo los sirios y las sirias, por eso es tan importante el papel de quienes cuentan desde dentro y fuera el país…  que cuentan para que no se olvide el incontable número de violaciones de derechos humanos que ocurren día a día en Siria y las que han ocurrido en los últimos  años.

Una cuestión importante y que tenemos que tener en cuenta y que es importante transmitir a los compañeros españolas y españoles y de otros países, es que faltan las categorías para referirnos a lo que ocurre en Siria.

Las violaciones son tan profundas y tan sistemáticas y tan desconocidas en un estado de derecho que no tenemos ni siquiera el vocabulario para referirnos a muchas de estas cuestiones.

Por ejemplo, cuando hablamos de presos políticos, o de presos de conciencia, esto no son términos que fácilmente podamos equiparar al contexto sirio, porque en Siria cualquier acto de resistencia cotidiana se puede considerar alta traición.

Por eso es importante trabajar desde esta convicción de que las categorías, los términos no son equivalentes, y ese sería un primer reto, explicar aquí que estamos por los presos y las presas.

¿Pero quienes son los presos y las presas? En su mayoría no son delincuentes comunes y no son personas con las manos manchadas de sangre.

Sabemos que desde el principio el objetivo principal del régimen ha sido la resistencia civil y pacífica.

Entonces, cuando hablamos de presos y presas y de su liberación, estamos hablando en su mayoría de personas que participaron en un movimiento de cambio en comités locales, en asistencia humanitaria, en cuestiones de derechos humanos, que en otros países jamás podían ser consideradas penables.

Personas que podían construir un futuro para  el país, un futuro para Siria, la vanguardia intelectual de una generación.

Personas como Bassel Khartabil que era amigo mío, y yo soy muy amiga de su mujer también, he tenido la suerte, el honor, de conocer personalmente a una persona magnifica, que sabía de tecnología, sabía de innovación, era una persona que estaba a la vanguardia de cuestiones tecnológicas y también de cuestiones de defensa de derechos.

Entonces, pérdidas como la de Bassel nos demuestran hasta qué punto, para estructuras de poder como el régimen sirio, el enemigo no es el militar, el enemigo no es la estructura armada, el enemigo es el que puede proponer una alternativa al sistema.

El objetivo desde el principio no fueron los grupos armados.

Y como Bassel Khartabil hay cientos, todos sabemos la importancia de personas como Ghiath Matar,  todos sabemos lo que ha significado esta gente que ha muerto torturada, gente que cuando en España y en occidente hablan de ¿Por qué en el mundo árabe no tenéis un Gandhi, no tenéis un Mandela? En el mundo árabe tenemos cientos, miles de Gandhi y terminan completamente aplastados e invisibilizados.

Y últimamente, en este contexto en el que el régimen se siente vencedor, claro, ahora empiezan a sacar certificados de defunción, y después mandándole a las familias “tu hija murió de un ataque al corazón en Sednaya”, por supuesto sin ninguna garantía de nada, sin ninguna prueba de nada, sin ningún certificado de nada, entonces es una doble victimización de las víctimas.

Y de nuevo, no hablamos de líderes de la resistencia armada extremista, hablamos de mujeres como Lama al Basha que trabajaba atendiendo a heridos en Damasco, a heridos en el barrio equivocado, porque atender a heridos también es alta traición en Siria, hablamos de personas como Laila Shawkani, que hace unos días también salió su certificado de defunción, siria-estadounidense y una mujer excepcional, que lo dejó todo en EEUU por apoyar la resistencia civil en Siria.

Entonces creo que es muy importante que continuemos recordando siempre que significa ser preso y presa en Siria, incluso a lo mejor tenemos que inventar un nuevo concepto, un nuevo término, para referirnos a nuestros presos porque presos políticos, presos de conciencia, no parece ser suficiente para abarcar esto.

Otra cuestión importante es que estamos en un contexto de retroceso de la jurisdicción universal. Hace años España era un referente en jurisdicción  universal, como se vio con el juicio “Pinochet”, por crímenes, pero hoy ese juicio no sería posible, porque los acuerdos políticos han hecho que los gobiernos se protejan entre ellos y ahora mismo no es posible juzgar  los crímenes contra la humanidad en otro contexto.

Aun así hay ciertos márgenes y huecos en los que puede trabajar.

En España hubo un intento de una mujer que vio a su hermano en el archivo César y denunció a la administración Assad por crímenes contra la humanidad, no prosperó pero creo que es importante hacer estas iniciativas. Hay otro caso en Francia, ahora, contra la administración Assad por la detención y asesinato de un ciudadano sirio-francés, un sirio-francés  y su hijo, y hay varios casos abiertos en Alemania.

Entonces es importante, no solo porque puedan prosperar estos juicios, pero es importante como ejercicio de que seguimos aquí, no olvidamos, seguimos aquí, no olvidamos, no vais a estar tranquilos, este régimen no puede viajar por el mundo como si fuese un régimen normal y corriente. No van a estar tranquilos.

Y por último, relacionado con todo eso, creo que es clave hablar de memoria, en un contexto como el español somos muy conscientes de que si no sabemos de dónde venimos, no sabemos a dónde vamos, que cuando las heridas no se cierran bien continúan dando problemas años y años después.

Ahora mismo estamos en un contexto, en el contexto sirio, en el que se impone el relato ganador, la narrativa del ganador, el relato del ganador, entonces en los medios de comunicación, en las reuniones internacionales, vamos a oír un relato de la normalización, normalización, como la normalización israelí de Palestina, normalizar lo que no es normal.

Entonces, tenemos que hacer un trabajo muy importante de recuperar la historia de las  personas que han intentado cambiar las cosas, de personas como Ghiath Matar, de personas como Razan Zeituneh, de nuestras personas queridas que han dado su vida por una vida mejor para todos y para todas, frente al secuestro de nuestra historia, porque vivimos una historia secuestrada desde hace décadas, Siria ha sido secuestrada desde hace décadas.

Para los que no conocéis Siria, tú ibas por una calle cualquiera y era el puente de los Assad, el río de los Assad, la plaza de los Assad, la casa de los Assad, todo es de ellos, y ahora continuamos un proceso de secuestro de nuestra memoria y de nuestros símbolos, incluso esta bandera, tan querida y que significa tanto para nosotros, para nosotras, también está siendo secuestrada, y hay ahora todo un intento de cubrir de un manto de todo es terrorismo todo el relato de la población siria.

Entonces, simplemente insistir en la importancia de jurisdicción universal y de la memoria y de seguir contando nuestra historia en un contexto de intento de olvidar el pasado reciente.

Muchas gracias compañeros y compañeras.